miércoles, 2 de septiembre de 2009

CIHUACOATL, Mujer serpiente, Mujer Diosa.



La Malinche.
Escultura volteada hacia abajo en el cerro Xilotépetl en San Gregorio Atlapulco,
Xochimilco, D. F.












La Diosa Cihuacóatl y su templo en Xochimilco.
Códice Durán.















Cihuacóatl, mujer serpiente.
Códice Florentino.






















1 Mono 1 Venado.
Días sagrados en que las Mujeres Diosas
bajan a la tierra.















Ante la Diosa Cihuacóatl.

martes, 1 de septiembre de 2009

CIHUATAN

Antigua Ciudad Pipil
en El Salvador

Mi cuate Guillermo Chocano (arqueólogo guatemalteco) y yo decidimos tomarnos unos días de descanso después de una jornada larga de trabajo en un proyecto arqueológico a orillas del Lago de Atitlán en Guatemala y partimos hacia El Salvador, a visitar a algunos de nuestros amigos que viven ahí. Estamos en El Salvador, específicamente en Santa Tecla, quizá la ciudad más aristocrática en tiempos pasados en el centro de esta pequeña república. Después de una noche de parranda en “La Rayuela”, mi amigo Raúl Menjívar, arqueólogo e historiador, quien nos recibe en su casa cada que vamos de visita a su país, propone ir a visitar la antigua ciudad prehispánica de Cihuatán, al norte de San Salvador. Es muy temprano aún, pero tomamos el autobús hacia Aguileras, cerca de uno de los mercados principales de la ciudad y me sorprende lo que veo: un gran desfile de vendedores ambulantes subiéndose al camión para ofrecer sus variados productos: desde dulces y frutas tropicales, hasta refrescos enlatados y ropa, toda una romería que ensordece por el escándalo de la oferta y la demanda. El camino es ameno por la belleza del paisaje y no dejamos de lamentar que nuestra querida amiga Marielba (la Adelantada de Soyapango, como cariñosamente le digo yo) por causas de trabajo, no haya podido acompañarnos. Ya en el sitio arqueológico Raúl me advierte que no me vaya a reír, pero que Cihuatán fué utilizado en determinado momento del siglo XX para fomentar el nacionalismo entre los salvadoreños, por lo que se empezó a bombardearlos con ideas como el hecho de que ahí había palacios mas grandes que los de Oaxaca o Teotihuacán, e incluso que la pirámide principal era mas grande que las de México, ante lo cual no puedo evitar reírme un poco, pero el me vuelve a recalcar el por que de estas afirmaciones. Después de esta aclaración iniciamos el recorrido con una amplia información por parte de Raúl sobre la historia y los trabajos realizados en el sitio.
Me dice que fué en el año de 1878 que el viajero alemán-norteamericano Simeon Habel describe en su viaje una antigua ciudad prehispánica en el centro de la República de El Salvador, la cual no había podido conocer. En el año de 1925, el arqueólogo norteamericano Samuel Lothrop levanta un plano del Centro Ceremonial Poniente, a su vez que el arqueólogo salvadoreño Antonio Sol investiga la misma área y realiza excavaciones en la pirámide P-7 e investiga el único sector conocido de Cihuatán. En 1954 Stanley Boggs, nieto del presidente Warren G. Harding y fundador de la arqueología científica de El Salvador, promueve la protección e investigación científica de los sitios arqueológicos salvadoreños, gracias a lo cual el gobierno salvadoreño compra los terrenos en que se encuentra Cihuatán y lo declara Monumento Nacional en 1977.
En 1975 Karen Olsen Bruhns de la Universidad Estatal de San Francisco, inicia investigaciones en Cihuatán. William Fowller, de la Universidad de Vanderbilt, y graduado de la Universidad de Calgary, limpia el Centro Ceremonial Poniente y excava algunas estructuras. Este proyecto tenía como finalidad conocer la vida diaria de los antiguos habitantes de Cihuatán. Localizaron 181 estructuras al sur del Centro Ceremonial. En 1977, estudiantes de la Universidad Estatal de San Francisco y voluntarios del Earthwatch, excavan la plataforma de una casa humilde, un grupo doméstico de élite y una bodega en el Centro Ceremonial Oriente. El año siguiente se excavaron un edificio en la Terraza Poniente (P-16), una plataforma ceremonial también asociada con la Terraza Poniente (P- 22) y un barrio pequeño al oeste de la Terraza Poniente. A la vez, el reconocimiento y mapeo del sector sur localizó 110 edificios en esta área. Se levantó un plano nuevo y más detallado del Centro Ceremonial Poniente y el primer plano del Centro Ceremonial Oriental. En 1979, Jane kelly y estudiantes de la Universidad de Calgary levantan un plano y excavan en la Hacienda de San Dieguito, concluyendo con esto que Cihuatán fué una ciudad multicultural.
No sin un dejo de tristeza en su expresión, Raulito comenta que debido al conflicto armado que estalló en El Salvador en los años 1980´s, las investigaciones en este lugar se suspendieron y se reiniciaron hasta el año de 1993, en que Olsen Bruhns y Manuel López limpian el sur del sitio, encontrando un gran número de estructuras. A lo largo de todas estas investigaciones, han se obtenido los siguientes datos:
La ciudad fue construida y habitada, entre los años 900 y 1200 d.C. Posiblemente al principio fue habitada por pobladores de sitios del periodo clásico como San Andrés. Sus pobladores eran indígenas de diferentes grupos étnicos (mayas, lencas, pipiles, etc). Este es considerado como uno de los mayores sitios arqueológicos de El Salvador, con una extensión estimada en unos tres kilómetros cuadrados, situado en una loma, en un área rodeada por ríos en las cercanías del volcán de Guazapa. Estos datos si se los creo.
Cihuatán se construyó en una loma baja en la parte central del valle del río Acelhuate. Aparentemente se seleccionó el lugar por su posición, clave en el control del tráfico entre el Mar Caribe, Honduras, los valles florecientes y la llanura costera de El Salvador. El Centro Ceremonial Poniente se cerco por un muro, el cual probablemente sostuvo un palenque de madera. El nombre de Cihuatán significa "Lugar de la Mujer", nombre dado por creerse ver la silueta de una mujer ("cihua" en la lengua Pipíl ) acostada a lo largo de la loma del volcán de Guazapa y que se puede observar desde la plaza principal del Centro Ceremonial Poniente. Confieso que esta escena de la naturaleza ( el de la Cihua) ejerce en mi un efecto casi hipnotizante, pues el entorno de la plaza, sembrado por árboles de morro y la mística del lugar así lo permiten o lo inducen.
En el centro de la ciudad se encuentran los centros ceremoniales con sus pirámides, juegos de pelota, palacios, y otros edificios tanto cívicos como religiosos. Al lado oeste del muro se encuentra la Terraza Oeste, área en la cual probablemente se encontró el mercado central de la ciudad. Al este, al otro lado de una barranca, se encuentra el Centro Ceremonial Oriental.
Las plataformas de los centros ceremoniales fueron construidas de lajas delgadas de Talpuja (un tipo de toba volcánica), las cuales cubrieron un núcleo de barro. Las estructuras sostenidas por las plataformas se construyeron de bajareque (ramas de árbol u otras plantas cubiertas con barro) con techos de palma. Las plataformas y los edificios fueron pintados de colores brillantes como rojo y turquesa. Incensarios inmensos, del tipo Las Lajas, de mas de 1m de altura y con la forma de un reloj de arena, se colocaron en las esquinas de las plataformas ceremoniales, a los lados de las anchas escaleras.
Se distinguen barrios diferentes, cada uno con su propio grupo de edificios ceremoniales. Se sabe de la existencia de unos siete de estos centros ceremoniales subsidiarios y es posible que existan otros más. Solamente se han investigado los del barrio de San Dieguito, al norte de la ciudad.
El centro de Cihuatán se divide en la Terraza Oeste y en dos Centros Ceremoniales. El centro ceremonial Oriente, que ha sido escasamente investigado, comprende: La Acrópolis, El Palacio de los Señores de Cihuatán, que era la sede del gobierno de la ciudad, y varias estructuras residenciales y ceremoniales. El único Palacio Real descubierto hasta la fecha, en el sitio arqueológico de Cihuatán, fue construido con tendencia arquitectónica mexicana y es testigo de la influencia arquitectónica de pueblos prehispánicos que habitaron en el centro de México y que posiblemente emigraron hasta tierras salvadoreñas, donde dejaron evidencia de su construcción. Con las excavaciones iniciadas en 2005 se comprobó que el enorme edificio tenía una extensión de 2 mil 500 metros cuadrados, tenía un techo plano de azotea, sostenido por gruesas columnas de adobe, comprendía una enorme sala techada que medía 40 metros, y otros espacios pequeños que podrían haber sido las habitaciones. Menciona Raúl que fué Paúl Amaroli el primero en decir que para ver edificios similares había que ir al Valle de Oxaca, donde había algunos que tal vez se le podían comparar a este palacio sin igualarlo en dimensiones, el se ríe y yo no puedo evitarlo también. Entre las características particulares que señalan la influencia mexicana están los fragmentos hallados de gigantescos discos y almenas, los cuales eran colocados como adornos en las fachadas de los palacios. Paul Amaroli indicó que la estructura data aproximadamente del 950 - 1000 d. C., pertenece al postclásico temprano y tenía tres niveles. En el lugar vivía el gobernador con su familia, y además era ocupado para celebrar audiencias y otros asuntos oficiales.
Además del centro ceremonial oriente está el centro ceremonial Poniente donde se han realizado la mayoría de investigaciones. Comprende dos juegos de pelota, la pirámide principal P-7, un palacio (probablemente del sacerdote principal, ya que este se encuentra en el lado sur de la pirámide principal P-7), así como varias estructuras, que eran utilizadas para propósitos ceremoniales; el centro ceremonial poniente se encuentra rodeado por un muro, las estructuras centrales del centro ceremonial se encuentran entre dos terrazas y el juego de pelota oeste inicia a partir del muro. En la parte norte se encuentra el Juego de pelota Norte y en el centro, frente a la pirámide principal o P-7, se encuentra un templo circular con un piso adosado al frente en forma trapezoidal. Edificio, piso y patio, están hechos de cantos rodados. Este templo, por su forma, fué dedicado tal vez al culto de Ehécatl-Quetzalcóatl.
En las estructuras piramidales fué común el uso del talúd-tablero, y en estas, así como en los palacios y algunas plataformas, se utilizaron escalinatas amplias con alfardas muy anchas, las cuales en su parte superior terminan en Dados, elemento muy común en la arquitectura del postclásico en el centro de México, así como las murallas que delimitan a los centros ceremoniales y que recuerdan a los Coatepantli que delimitan los espacios sagrados en Tula, Tenayuca y Tenochtitlan.
Las casas de los macehuales se encuentran alrededor de los dos centros ceremoniales mayores. Estas eran muy parecidas a las casas modernas tradicionales de la misma región de El Salvador. Se construyeron de bajareque (armazón de palos cubiertas de barro), adobes, o piedra con mortero de barro. Las casas se erigieron sobre una plataforma baja rectangular hecha de cantos rodados, rellenada con una mezcla de barro y piedras más pequeñas. La parte de encima, el piso de la plataforma y la casa, se formaron de un nivel de piedras pequeñas cubiertas con una capa de barro duro. Hasta el presente se construyen los pisos de las casas campesinas de esa manera. Las casas tenían muros bajos de menos de un metro de altura. Tenían techos de dos aguas muy grandes hechas de palma formando una buena protección contra las tormentas y vientos fuertes. Estas casas quedaron secas a pesar del clima. Aunque las casas investigadas son similares en su modo de construcción, algunas diferencias en la ubicación de los edificios formando un solo hogar, indicaron que Cihuatán era una ciudad multi-étnica. Algunas de las casas se colocaron alrededor de un patio central a la manera típica de los Mayas. Otras casas se encuentran ubicados en una fila a lo largo de una terraza como se ve en las aldeas Lencas o Xincas.
A la cerámica de Cihuatan se la denomina Fase Guazapa, se encuentra en gran parte de lo que hoy son los departamentos de San Salvador, La Libertad y Cuscatlán. Las cerámicas principales de la Fase Guazapa son: la cerámica Mixteca Puebla, la cerámica Tohil Plomiza y la cerámica Nicoya polícroma. Cihuatán estaba muy influenciada por las ciudades de Tula y Chichen Itzá, además tuvo comercio con sitios de Veracruz en México, con los Mayas de Guatemala y otras culturas en Nicaragua y Costa Rica. En este lugar es común encontrar en el camino navajillas prismáticas y lascas de obsidiana, que por su color y composición, parecen provenir de la Sierra de las Navajas en México y el Chayal en Guatemala, según observaciones de Guillermo, quien es especialista en obsidianas.
Quizás los soberanos de Cihuatán pertenecían a una dinastía nueva la cual subía del colapso de los estados mayas de El Salvador y Honduras. Los líderes, la clase alta y los ciudadanos de Cihuatán eran gente de grupos étnicos diferentes viviendo juntos en una ciudad nueva para fines tanto comerciales como defensivos.
Cihuatán era una ciudad poderosa y próspera. Pero en el año 1200 d. c., fue destruída totalmente debido a las guerras y conflictos de la época provocados por la caída y el abandono de Tula. La ciudad se quemó con tan rapidez que la gente dejó todas sus pertenencias en los pisos de sus casas y patios. En el Centro Ceremonial Poniente todos los incensarios se encuentran quebrados en las gradas, lo que indica una tentativa de profanar los templos o una señal del desacato de los invasores contra los dioses y el gobierno de Cihuatán. No se sabe quienes eran los invasores, solamente que tuvieron éxito. Se abandonó Cihuatán y la selva regresó para cubrir nuevamente los restos de la ciudad. El mismo destino tuvieron las otras ciudades que se encontraban bajo el dominio de Cihuatán, como Las Marías, Santa María, Mucuyo, Monte Redondo y La Esmeralda.
Dejamos Cihuatán con una última mirada hacia la Cihua (mujer del volcán) y lanzando un suspiro con la promesa de regresar, ya que la belleza y el interés por la historia del lugar, casi nos impide retirarnos, pero Raulito ya nos tiene otras sorpresas para conocer en su bello país.

El entorno natural y el espacio cultural de Cihuatán.





Plano del Centro Ceremonial Poniente en Cihuatán.




















La "Cihua" o mujer, descansando sobre el Volcán Guazapa. Esta forma natural del volcán es quizá la que da nombre a Cihuatán: Lugar de la mujer.
















Templo redondo en la Plaza Mayor, dedicado tal vez a Ehécatl-Quetzalcóatl.
















La Pirámide Mayor o P-7, de la que alguna vez se dijera que era mas grande que las de México.















La Plaza Mayor con el Volcán Guazapa al fondo.

Estructuras arquitectónicas de Cihuatán.







Con Raúl Menjívar (uno de mis mas grandes amigos en y mi guía por este, su pais) sobre la Pirámide Mayor P-7 de Cihuatán. Al fondo el Juego de Pelota Norte.














Juego de Pelota Norte


















Dados sobre las alfardas que delimitan la escalinata de acceso al Cabezal Sur del Juego de Pelota Norte.















Con Guillermo Chocano en el Juego de Pelota Norte.

Elementos arquitectónicos y materiales arqueológicos















Juego de Pelote Poniente.















Cerámica tipo Guazapa.














Muro que rodea el espacio sagrado en el Centro Ceremonial Poniente, similar al Coatepantli.







Brasero Bicónico tipo Las lajas.









Figurilla de barro: Perrito con ruedas.

lunes, 24 de agosto de 2009

Los Pipiles

Pueblo de orígen nahuatl
en Centroamérica.


Cuando los españoles llegaron a este continente, encontraron que además del centro de México, había pueblos de habla náhuatl por toda Centroamérica, hasta el Golfo de Nicoya, y tal vez mas allá, hasta el Golfo de Osa. Esto debido a las migraciones que a partir de la caída del Imperio Tolteca, se dieron hacia el sureste de México y mas allá aún. Estos pueblos, chorotegas, pipiles y nicaraos, principalmente, emigraron siguiendo rutas hacia el oriente hasta llegar a la costa del Golfo de México, bajando luego por el Istmo de Tehuantepec y tomando después la costa Pacífica de Chiapas para establecerse finalmente en el sureste de Guatemala y el occidente y centro de El Salvador. Aunque se cree que aquí fue donde se desarrollaron sus sitios principales, también se establecieron a lo largo de la Costa Pacífica de Nicaragua y Costa Rica. Algunos cronistas de principios de la colonia, como Fray Juan de Torquemada calcula que estas migraciones pudieron haber llegado a Centroamérica entre el 866 y el 966 d.c.; Thomson, Lehmann y Jiménez Moreno calculan que podría haber sido entre el 748 y 852 d.c.; la evidencia arqueológica indica que probablemente ocurrieron entre 900 y 1200 d.c., ya en pleno período Postclásico. Pero hay otra serie de migraciones que fluyen a Centroamérica entre el 1,200 y el 1,350 d.c. Kirchkof reconstruye la salida de los nonohualcas desde la salida del centro de México en el siglo XIII, y dice que siguieron la misma ruta que las migraciones anteriores, hasta su llegada a Cuscatlán
Estos pueblos, específicamente y enfocados ya directamente a los pipiles de El Salvador, traían todas las tradiciones culturales de los pueblos de habla náhuatl del centro de México, lo cual se observa en su patrón de asentamiento, arquitectura, religión, organización social y política. En Guatemala se establecen en Yzcuintlan y Mictlan (actuales Escuintla y Asunción Mita), y en Ecalços (actual Izalco, El Salvador), durante el período conocido como Postclásico Temprano.
El término “Pipil” viene del mexicano o náhuatl “Pipiltzin”, que quiere decir “Noble”, es decir, gente que pertenece a la nobleza o a un rango muy elevado dentro de la sociedad, Así que las gentes que emigraron hacia Centroamérica son gente de linaje noble, es decir Pipiltzin o Pipiles.
Ya establecidos en territorio salvadoreño, van desarrollando su cultura y poco a poco se van integrando en dos grandes señoríos. El primero de ellos fué el de Tecpán-Izalco, tenía bajo su dominio los pueblos de Izalco, Caluco, Nahulingo y Tacuscalco, el otro fué el Señorío de Cuscatlan formado por los pueblos de Cuscatlan, Cojutepeque, Nonualco, Tecoluca, posteriormente se integraron los pueblos de Nahuizalco y Mazahuat, que habían pertenecido al otro señorío.
Los sitios del Postclásico Temprano muestran una tendencia a estar ubicados en la cima de los cerros, como Cerro de Ulata y Azacualpa, algunos de los sitios del Postclásico Tardío como los pueblos de Cuscatlán y los Izalcos, Acatepeque, Zapotitán, Loma China y Cihuatán, se ubicaron en los valles, en la planicie costera o en las riveras de los ríos. Después de la conquista española, todos los sitios en las cumbres que estaban ocupados durante el posclásico tardío, fueron abandonados. Este cambio tal vez se debió a la práctica española de congregación (reubicación forzosa) para mayor control de la población indígena. Aunque algunos sitios fueron quemados y abandonados al final del Postclásico Temprano, posiblemente como consecuencia de un conflicto con otro grupo pipil, como los nonoalcas.
Entre los pipiles, los linajes nobles controlaban el uso de la tierra y era el privilegio del soberano asignar el uso de la tierra comunal a los jefes de cada linaje. A su vez cada linaje tenía sus plebeyos afiliados y esclavos para trabajar la tierra.
La sociedad pipil estaba dividida en tres clases: los nobles, los plebeyos y los esclavos. La afiliación de clase fue por lo general hereditaria, pero los puestos de alto rango requerían la legitimación social, de tal manera que la movilidad vertical fue posible solo por medio de la realización de hazañas en la guerra; un plebeyo podía distinguirse en la guerra y lograr así el estado noble. Los nobles ocuparon los altos puestos políticos y religiosos; fueron caciques, miembros del tatoque (consejo), capitanes de guerra y sacerdotes. Los plebeyos fueron agricultores, cazadores, pescadores, soldados, comerciantes y artesanos. Los esclavos, generalmente cautivos de guerra, fueron explotados por su mano de obra y a menudo fueron víctimas del sacrificio.

Los pueblos pipiles estaban organizados a la manera de los pueblos nahoas en calpullis. Un calpulli fue una unidad político-administrativa de tamaño variable que no necesariamente estaba determinada por el parentesco. El pueblo de Caluco en el departamento de Sonsonate, por ejemplo, estaba dividido entre cinco calpulli, cada uno con su propio cacique o cabeza titular. Casi todas las familias nucleares tenían huertas de cacao que probablemente se les habían asignado antes de la conquista en el contexto del calpulli al cual pertenecía cada una.
Los conquistadores españoles encontraron en Centroamérica una cantidad de sociedades indígenas basadas en la producción de un excedente económico. La sociedad pipil poco antes de la conquista, ya se diferenciaba en clases sociales y tenía una economía tributaria. El pago de tributos se hizo en productos agrícolas y en productos de hechura artesanal especializada. Después de la pacificación de la región, los pueblos pipiles pagaron tributo a sus encomenderos españoles en cacao, algodón, mantas, maíz, chile, frijoles, miel, pescado y sal. Mismos productos que fueron objeto de tributo antes de la conquista.
La religión pipil muestra muchas semejanzas con la de los aztecas. Los pipiles tenían un sacerdocio especializado que consistió de varios rangos. Según García de Palacio, los pipiles de Mita tenían un “papa” (sacerdote supremo) que llamaban teucti (teucti, equivalente al azteca teuctli). El teucti usaba una vestidura azul y un tocado con plumas de quetzal. El sacerdote segundo tenía el título de tehuamatlini y era “el mayor hechicero y letrado en sus libros”. Cuatro sacerdotes auxiliares, conocidos como teupixqui, ayudaban en las ceremonias, cada uno de ellos llevaba una vestidura de color distinto (negro, rojo, verde o amarillo). Además, tenían un “mayordomo que se encargaba de los sacrificios. García de Palacio también informó que los pipiles tenían dos tipos de ritos de sacrificio, según la víctima fuera de la comunidad o cautivo de guerra. Las víctimas de la comunidad eran hijos ilegítimos, de seis a doce años de edad, sacrificados dos veces al año: uno al principio del invierno y otro al principio del verano. Estas ceremonias probablemente marcaron los solsticios. Tenían un carácter sumamente secreto, pues solo las observaban los caciques y los indios principales. Los cautivos de guerra eran sacrificados en público, con ceremonias de danza que duraban de cinco a quince días. Los sacerdotes vivían en los templos llamados teupas (teupan). Según García de Palacio, el templo mayor estaba junto a la residencia del sacerdote supremo. La arqueología comprueba esta asociación.
Entre sus principales dioses podemos encontrar algunos de los mas importantes del Panteón Mexica: Xipe-Tótec, Tláloc, Huehuetéotl. García de Palacio mencionó a dos de ellos: Quetzalcóatl e Itzqueye. El último fue una diosa madre que tuvo su origen en la costa del Golfo de México. García Palacio también mencionó que los pipiles de Mita tenían un “ídolo.....señalado para la caza y pesca”. Este probablemente fue Mixcoatl. Manejaban los dos calendarios comunes en toda Mesoamérica, el de 260 y el de 365 días.
Se ha encontrado evidencias de uso de los mismos elementos arquitectónicos y distribución espacial similar a la del centro de México, como el uso del Talúd-tablero; alfardas muy anchas que culminan en “Dados”, limitan las escalinatas. El espacio sagrado está delimitado por muros similares a los Coatepantlis de Tula, Tenayuca y Tenochtitlan y, dentro de este espacio, uno o varios Juegos de Pelota con sus respectivos Temazcales En algunos sitios como Cihuatán hay un templo circular dedicado a Ehécatl; no hay que olvidar que el culto a Quetzalcóatl fué de vital importancia en toda Mesoamérica. Se cree que algunos sitios como Loma China, pudieron haber sido colonias de los pochtecas mexicas.
En cuanto a los materiales encontrados en las investigaciones arqueológicas se encuentran piezas de cerámica tipo Nicoya Polícromo, Plomizo Tohil, Anaranjado Fino Silho, figurillas algunas procedentes del Valle de México, navajillas de obsidiana verde procedente de Sierra de las Navajas en el Estado de Hidalgo, esculturas de piedra tipo Chaac-Moll, así como vasijas tipo Tláloc, esculturas en cerámica y piedra de Xipe-Tótec, Mictantecuhtli; braseros bicónicos y figurillas con ruedas.
La evidencia arqueológica sugiere algunos sitios fueron abandonados desde finales del Postclásico Temprano o principios del Postclásico Tardío, debido a conflictos que los grupos pipiles tenían entre si. Los españoles aprovecharon la organización económica, política y social que los pipiles tenían antes que ellos llegaran para organizarlos y convertirlos en tributarios de la corona, sin antes haberlos pasado por un doloroso proceso de dominación. Quizás uno de los documentos mas importantes para el conocimiento de los pipiles, al momento de la conquista, sea la Relación escrita en 1532 por el Fraile Francisco Marroquín.

Bibliografía:
-Fowler, William R.
EL SALVADOR, Antiguas Civilizaciones.
Fomento Cultural Banco Agrícola de El Salvador
1995
San Salvador, El Salvador C. A.

Las imágenes siguientes corresponden a paisajes, objetos y sitios de la cultura Pipil en El Salvador